El acceso universal a Internet en México reduciría la pobreza

Internet es un derecho en México desde 2013, año en que se modificó la Constitución de la nación para garantizar el acceso universal. Sin embargo, en 2016 solo el 47% de los hogares mexicanos tenían conexión a Internet, según los datos más recientes.

Para conseguir que más ciudadanos tengan acceso a Internet, el Gobierno de Enrique Peña Nieto ha invertido desde el año 2013 cerca de 1.000 millones de dólares dentro de la iniciativa México Conectado, que incluye conexiones de banda ancha en bibliotecas, escuelas, hospitales y otras instalaciones públicas de todo el país, prestando especial atención a las zonas rurales más desfavorecidas.


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Asegurarse de que todos los mexicanos tengan acceso a Internet no solo haría que se cumpliese la promesa incluida en la Constitución, sino que daría un gran impulso a la economía del país, como muestra la investigación que he llevado a cabo.

El acceso a Internet ayuda a salir de la pobreza

El 43% de los mexicanos se encontraba en situación de pobreza en 2016, de acuerdo a los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía. La cifra supone un descenso de tan solo el 3% con respecto al año 2010.

Las tasas de pobreza en México han variado relativamente poco en los últimos 20 años, a pesar de la puesta en marcha de ambiciosos programas antipobreza que ofrecen ayudas económicas, comida, acceso a la sanidad y oportunidades educacionales para las familias con menos recursos.

Con su estrategia de inclusión digital, México espera fomentar la movilidad social, ya que hay una estrecha relación entre el acceso a Internet y la disminución de la pobreza, tal y como demuestra el estudio que he llevado a cabo con 92 países en vías de desarrollo, entre los que se incluye México.

De un tiempo a esta parte, Internet se ha convertido en una herramienta fundamental para lograr movilidad económica en un mundo digital.

Los alumnos estudian online. Las personas desempleadas necesitan Internet para acceder a las ofertas de trabajo.

Los trabajadores lo usan para organizarse y luchar por obtener mejores derechos laborales. Los cursos online permiten a los empleados de las empresas adquirir nuevas habilidades, lo que puede significar un ascenso o un cambio a mejor.

Y los recursos online ayudan a los granjeros a planificar su trabajo, anticipándose a los cambios meteorológicos.

Pero el acceso a Internet también facilita que la gente mejore su vida por otras razones. Las redes sociales conectan a las personas con otras que no se encuentran dentro de su círculo íntimo, por ejemplo, y les brinda información acerca de sus derechos como ciudadanos.

Reconociendo el vínculo entre la tecnología y la reducción de la pobreza, la Organización de las Naciones Unidas se propuso como uno de sus objetivos de desarrollo global para el año 2030 “el aumento significativo del acceso a las tecnologías de la información y la comunicación”, así como “el esfuerzo para promover el acceso universal y asequible a Internet”.

La brecha digital entre ricos y pobres

En Estados Unidos, alrededor del 95% de los habitantes tiene acceso a Internet. Las cifras son similares en Alemania, Suecia, Argentina y otros países desarrollados.

Aun así, miles de millones de personas en todo el mundo (la mayoría viviendo bajo el umbral de la pobreza) todavía no tienen acceso a Internet, muchas de ellas en India y China. Por primera vez, el año pasado más de la mitad de la población del planeta tuvo acceso a Internet, según Internet World Statistics.

En México, el 63% de la población son usuarios de Internet. Los aproximadamente 50 millones de personas que permanecen offline son, en general, los ciudadanos más pobres del país.